Un día en Nara: la ciudad de los templos y los ciervos en Japón
Hay lugares en Japón que impresionan por sus luces, otros por su caos, y otros por esa sensación de estar viviendo algo completamente distinto a lo que conoces. Nara pertenece a este último grupo.
Apenas hace falta pasar unas horas allí para entender por qué es una de las excursiones más recomendadas desde Osaka o Kyoto. La ciudad mezcla templos gigantescos, bosques silenciosos, calles tradicionales y cientos de ciervos caminando libremente entre las personas como si fuesen parte de la población local.
Y sí, aunque al principio todo el mundo piensa “qué monos”, en cuanto uno te persigue por unas galletas entiendes que los ciervos de Nara tienen más calle que muchos turistas.
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Cómo llegar a Nara desde Osaka o Kyoto
Lo mejor de Nara es que es muy fácil visitarla en una excursión de un día. No necesitas dormir allí ni organizar nada complicado.
Desde Osaka, la forma más cómoda es usar la línea Kintetsu desde Namba. El trayecto dura unos 35 o 40 minutos y te deja prácticamente al lado del parque principal y de los templos. Es la opción más recomendable porque en cuanto sales de la estación ya puedes empezar la ruta caminando.
Desde Kyoto también puedes llegar con la línea Kintetsu Kyoto Line en unos 35 minutos aproximadamente. Es rápida, directa y bastante cómoda. Si tienes JR Pass, también puedes usar las líneas JR tanto desde Osaka como desde Kyoto, aunque la estación JR de Nara queda algo más lejos del centro histórico y tocará caminar más.
El consejo aquí es simple: sal temprano. Mucha gente llega a Nara después de las 11 y ahí empieza el caos de grupos turísticos, excursiones escolares y colas en los templos. Si llegas sobre las 8:30 o 9:00, la experiencia cambia completamente.
La primera sensación al llegar a Nara
Lo primero que sorprende no son los templos. Son los ciervos.
De repente empiezas a verlos cruzando calles, descansando junto a faroles de piedra o acercándose lentamente a la gente esperando comida. Están por todas partes. Y aunque parezca surrealista, terminas normalizando que haya un ciervo sentado delante de una tienda como si estuviese esperando el autobús.
Los ciervos de Nara son considerados mensajeros sagrados en la tradición sintoísta y llevan siglos viviendo protegidos en la ciudad. Hoy son uno de los grandes símbolos de Japón.
En el parque venden unas galletas especiales llamadas “shika senbei” por unos 200 yen. En teoría tú les das de comer. En la práctica… ellos deciden cuándo empieza la interacción.
Algunos incluso hacen pequeñas reverencias antes de pedir comida, algo que se ha vuelto viral entre turistas. El problema es que también han aprendido que los bolsillos, bolsas y mochilas suelen esconder más comida.
El impresionante Todai-ji y el Gran Buda de Nara
El gran protagonista de Nara es el templo Todai-ji. Y sinceramente, aunque hayas visto fotos antes de ir, no te preparan para el tamaño real de ese lugar.
La entrada principal ya impresiona, pero lo que realmente deja sin palabras es la enorme sala de madera donde se encuentra el Gran Buda de Nara. La estatua mide alrededor de 15 metros de altura y el edificio que la protege está considerado una de las construcciones de madera más grandes del mundo.
Dentro hay un silencio raro. De esos sitios donde incluso los turistas hablan más bajo sin darse cuenta.
La entrada cuesta unos 800 yen y merece completamente la pena. Además del buda gigante, también puedes ver un famoso pilar de madera con un agujero en la base. La tradición dice que quien consigue atravesarlo alcanzará la iluminación. Normalmente los niños lo cruzan fácil. Los adultos… bueno, algunos descubren allí que deberían haber dejado de comer ramen hace tiempo.
Kasuga Taisha, el santuario más mágico de Nara
Después del bullicio del parque, el camino hacia Kasuga Taisha cambia completamente la atmósfera.
El sendero atraviesa zonas boscosas llenas de faroles de piedra cubiertos de musgo y árboles enormes que hacen que el lugar parezca sacado de una película de fantasía japonesa. Aquí Nara se vuelve mucho más silenciosa y espiritual.
Kasuga Taisha es uno de los santuarios sintoístas más importantes del país y es famoso por sus miles de linternas de piedra y bronce. Durante algunos festivales especiales las encienden todas y debe ser una auténtica locura visual.
Por si cuando vengas nos es la fecha del encendido de todos las linternas, tienen habilitada una sala en uno de los pasillos donde todo esta oscuro y esta repleta de linternas encendidas y así te puedes hacer una idea de como sería todo el complejo iluminado, aunque verlo todo iluminado debe ser espectacular.
Aunque gran parte del recinto exterior es gratuita, algunas zonas interiores cuestan alrededor de 500 yenes. Aun así, solo el paseo hasta llegar allí ya merece la pena.
Pero obviamente ya que estás aquí, tendrás que entrar a ver el templo, son 500 yenes por persona, y es precioso todo el recorrido, pasear por miles de farolillos de bronce y cobre, es toda una experiencia, a mí personalmente me encantó.
Y cuando termines de ver el templo vuelve por el camino del bosque rodeado de árboles gigantes y una paz y tranquilidad, donde conectarás con la naturaleza, y te recargarás de energía completamente, despues de todo el dia viendo templos y ciervos acosadores.
1 comentario en “Nara, la ciudad donde los ciervos caminan entre templos milenarios”
todo muy bonito, como puedo llegar desde Tokio???