Qué ver en Miyajima: mucho mas que el torii flotante

La mayoría se queda en la foto. Aquí tienes lo que de verdad merece la pena

Hay lugares que cumplen las expectativas. Miyajima no: las supera. No importa cuántas fotos hayas visto del torii rojo emergiendo del mar, nada te prepara para el momento en que el ferry dobla la esquina y lo ves por primera vez. Ahí entiendes por qué esta isla lleva más de 1.400 años considerándose suelo sagrado.


Miyajima —cuyo nombre completo es Itsukushima— forma parte de la bahía de Hiroshima y lleva siglos siendo uno de los tres lugares más hermosos del Japón tradicional según la lista Nihon Sankei. No es marketing: es devoción colectiva de generaciones.


Durante siglos estuvo prohibido nacer o morir en la isla. Los partos y los enfermos graves eran trasladados al continente. Incluso hoy, cuando el sol baja y el último turista toma el ferry de vuelta, Miyajima se convierte en algo radicalmente distinto: quieta, oscura, casi sobrenatural.



DESCUENTOS Y ENLACES NECESARIOS PARA TUS VIAJES

 

 

Cómo ir desde Kioto o desde Osaka hasta Miyajima

 

Cómo llegar a Miyajima desde Hiroshima

 

La combinación shinkansen + ferry es más rápida, dramática y, francamente, más bonita de lo que parece en el mapa.

 

Hiroshima → Miyajimaguchi en shinkansen (25 min)

 

Toma el Sanyo Shinkansen desde Hiroshima hasta la estación de Shin-Ōno, luego transbordo de 5 minutos hasta Miyajimaguchi en JR Sanyo Line. Con el JR Pass, todo sin coste extra. El paisaje atraviesa estuarios de la bahía de Hiroshima que ya anticipan lo que viene.

 

Ferry Miyajimaguchi → Miyajima (10 min / 190 ¥)

 

Los ferries salen cada 15 minutos. Hay dos operadores: JR Ferry (incluido en el JR Pass) y Matsudai Kisen (pago aparte, ~190 ¥). Súbete siempre en cubierta exterior: el torii aparece por la derecha  a mitad de travesía y el impacto visual es máximo. Es literalmente el mejor dinero que no gastarás si llevas el JR Pass.

 

Llegada al embarcadero de Miyajima

 

Al desembarcar encontrarás tu primer ciervo mirándote con absoluta indiferencia. Desde aquí, el santuario está a 10 minutos caminando por el paseo marítimo principal. No hay transporte público en la isla: todo se hace a pie. Perfecto.

 

 

 

Los ciervos de Miyajima: lo que nadie te dice

 

Hay aproximadamente 500 ciervos en la isla. Son amansados pero no domesticados, lo cual significa que son adorablemente descarados. Meterán el hocico en tu bolso, masticarán tu mapa turístico y, si llevas una bolsa de plástico visible, la persecución es inevitable.

 

No es gracioso para el ciervo: la comida procesada les daña la digestión. Los carteles de «no alimentar» son en serio.

Qué ver y hacer en Miyajima: la lista definitiva

Santuario de Itsukushima — construido sobre el agua

 

El santuario fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996, no solo por su belleza sino por la solución de ingeniería que representa: construir un complejo de edificios religiosos sobre pilotes en el mar, de forma que parezca flotar sobre las aguas de la bahía.

 

Fue fundado en el siglo VI por Saeki Kuramoto, pero alcanzó su forma actual en el siglo XII bajo el poderoso clan Taira. La pasarela de madera que conecta sus pabellones, cubierta por un techo a doble aguas color bermellón, refleja en el agua con marea alta creando simetrías que parecen imposibles.

 

En su interior encontrarás el Teatro Noh —uno de los pocos escenarios de teatro Noh sobre el agua del mundo— y el Kiyomori Shrine, dedicado a Taira no Kiyomori, el líder que convirtió la isla en el centro político y espiritual de su época.

 

Entrada: 300 ¥ 

Horario: 6:30–18:00 (varía por temporada)

 

Si solo pudieras ver un santuario en Miyajima sería este, es que da nombre al torii, ya que este es ala puerta de entrada sagrada al santuario, y como puedes ver es precioso, y cuando fui estaba recien pintado, aun olía a pintura aunque había muchas excursiones de niños, aun sí fue una experiencia increíble. 

 

Si quieres una foto con el torii tu solo va a estar muy complicado, hay cola para sacarse la foto desde el santuario, pero no te agobies hay muchos mas sitios desde donde sacarte tu foto y aun mejor que desde el santuario. Si no me crees mira la primera foto de este post… que te parece???

 

Este es el mas famoso pero hay muchos mas templos y santuarios en Miyajima, elige los que mas te guste y organízate bien, o si puedes pasa una noche en la isla, será la experiencia completa, si no puedes al menos quédate hasta por la noche y mira el torii iluminado, sin palabras.

 

El Gran Torii Ō-torii : la imagen más icónica de Japón

 

Con marea alta, el torii flota. Con marea baja, puedes caminar hasta su base, poner las manos sobre la madera lacada de rojo y entender de verdad sus 16 metros de altura. La diferencia de nivel entre la plena mar y la bajamar puede superar los 4 metros: el mismo lugar se transforma por completo en cuestión de horas.

 

La estructura actual data de 1875 y es la octava versión del torii original. Está construida con madera de alcanfor sin clavos metálicos: se sostiene por su propio peso. La restauración más reciente (terminada en 2022 tras dos años de andamiajes) le ha devuelto el naranja encendido que lo caracteriza.

 

 

Cómo sacarle el máximo

 

 

 
  • Al amanecer o al atardecer, la luz rasante hace que el rojo intensifique a niveles de postal. Llega antes que los grupos organizados (antes de las 9h o después de las 16h).
 
  • Con bajamar, camina hasta el torii desde el lado norte del santuario para evitar masas.

Teleférico de Miyajima y Monte Misen: la isla desde arriba

 

El teleférico (Miyajima Ropeway) sube desde Momijidani Park hasta la estación Shishi-iwa a 433 metros de altitud en dos tramos. El primero es una telecabina grande; el segundo, una cabina pequeña más inclinada. Desde Shishi-iwa ya tienes vistas brutales del Mar Interior de Seto.

 

 

Desde la estación superior al pico del Monte Misen (535 m) quedan unos 30 minutos de senderismo entre rocas de granito y bosque primario. Es asequible para cualquier persona con condición física media y botas cómodas. La recompensa es una vista de 360° que abarca el archipiélago de la bahía, Hiroshima y, en días claros, la isla de Shikoku.

 

 

En la cima hay un pequeño templo budista donde una llama ha ardido sin interrupción desde hace 1.200 años: se dice que fue encendida por el monje Kobo Daishi (Kukai), fundador del budismo Shingon en Japón. Esa misma llama fue la que se usó para encender la Llama de la Paz del Parque Memorial de la Paz de Hiroshima.

 

Yo no subí por falta de tiempo, por eso digo que es muy recomendable pasar una noche en la isla y poder disfrutar de todo lo que ofrece que no es poco, entre ellas las vistas desde el mirador del monte Misen.

 

 

Planificación práctica

 

 

  • El teleférico cierra a las 17:00 en temporada normal. Comprueba horarios en temporada alta (primavera y otoño): se adaptan.

 

  • Si quieres bajar andando, el sendero Daisho-in tarda ~60 min y pasa por templos secundarios bellísimos.

 

  • En días de viento fuerte el teleférico puede cerrar sin previo aviso. Consulta antes de ir.

 

  • Lleva agua: no hay tiendas en la cumbre.

Daisho-in: el templo que te dejará sin palabras

 

Si el santuario de Itsukushima es el corazón sintoísta de Miyajima, Daisho-in es su alma budista. Este complejo templario fundado por Kobo Daishi en el siglo IX trepa por la ladera del monte en una serie de patios, escaleras y pabellones que parecen brotar de la roca.

 

 

A los pies de la escalera principal encontrarás cientos de estatuas de Jizō (bodhisattvas protectores), muchas con gorros tejidos de lana que los locales colocan para calentar su espíritu. Los ruedas de oración de bronce en la escalera pueden girarse al pasar para acumular mérito espiritual: nadie te mirará raro si lo haces.

 

 

Qué buscar

 

  • La cueva Henjokutsu en la parte baja: estatuas iluminadas con linternas en la oscuridad.
  • El pequeño jardín del estanque interior, rara vez fotografiado.
  • Los gatos del templo —sí, hay gatos— que suelen dormir sobre los Jizō.

Momijidani: el Valle de los Arces

 

Momijidani significa literalmente «valle del arce rojo» y en otoño cumple la promesa con brutalidad poética: cientos de arces japoneses se tiñen de rojo, naranja y amarillo intenso mientras el río Momijidani corre entre ellos. Es uno de los mejores lugares de Japón para ver el koyo (follaje otoñal), que suele alcanzar su pico entre mediados y finales de noviembre.

 

 

Fuera del otoño, el parque sigue siendo precioso: un jardín japonés con puentes cubiertos, linternas de piedra y ciervas que deambulan entre las orillas del río con total impunidad. Es el camino natural hacia la base del teleférico.

 

 

Mejor época

 

  • Otoño (nov): koyo de los arces, el más espectacular.
  • Primavera (abr): cerezos en flor combinados con los primeros brotes verdes.
  • Verano: verde intenso y ríos con agua alta. Casi sin turistas extranjeros.

 

Pagoda Gojunoto y el Senjokaku: el pabellón que nunca terminaron

 

La pagoda de cinco pisos de Gojunoto (1407) es el punto fotogénico más subestimado de Miyajima: roja y blanca, se alza sobre una colina arbolada con el santuario y el mar al fondo. Visible desde casi toda la zona comercial de la isla.

 

 

A su lado, el pabellón Senjokaku («el salón de las mil esteras») fue mandado construir por Toyotomi Hideyoshi en 1587 como sala de sutras. Hideyoshi murió antes de terminarlo. El pabellón lleva más de 400 años inconcluso, sin paredes, y lo convierte en uno de los espacios más extraños y hermosos de la isla: un techo flotante sobre columnas de madera desde el que se ve el mar y la pagoda simultáneamente.

 

Calle Omotesando: arteria principal de Miyajima

 

La calle Omotesando es la arteria principal de Miyajima: unos 350 metros de paseo peatonal que conecta el embarcadero del ferry con el santuario de Itsukushima. Es literalmente el camino obligatorio para todo el mundo, y los japoneses lo saben desde hace siglos, así que la calle es un mercado de productos locales perfectamente orquestado.

 

 

Lo que encontrarás de camino:

 

Para comer al momento — los puestos de ostras a la brasa son el protagonista absoluto. Las ponen sobre una parrilla de carbón a la vista y las sirven abiertas con un chorrito de soja. También verás planchas haciendo momiji manju en directo: el olor es emboscada pura. Los puestos de anago (anguila de mar) sobre arroz suelen tener cola a partir de las 11h.

 

Para llevarse — tiendas de shamoji (las paletas de madera lacada), botellas de sake de la prefectura, conservas de ostras y, en otoño, todo tipo de productos con arce rojo que resultan más bonitos de lo que tienen derecho a ser.

 

El truco que nadie cuenta — los primeros 100 metros desde el ferry son los más turísticos y los más caros. Si avanzas hacia el fondo y te metes por las callejuelas laterales hacia el santuario, los precios bajan y los puestos son más auténticos. Los locales que comen aquí a diario no están en la calle principal.

 

 

Horario real:  la mayoría abre sobre las 8:30–9:00 y cierra entre las 17:00 y las 18:00. Si llegas en el primer ferry, tendrás la calle prácticamente para ti solo durante la primera hora: luz suave, olor a carbón encendido y ciervas husmeando las cajas de los puestos mientras los tenderos preparan el género. Esa hora vale el madrugón.

 

 

Aquí comí mi primer Okonomiyaki estilo Hiroshima, y la verdad que estaba muy bueno, tenían buenos precios y mucha variedad, y como tenían las réplicas de los platos en el escaparate, no había que imaginar mucho, entré,  me senté y comí.

 

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